“Me tratan como a una princesa pero me siento fuera del cuento”

La frase anterior – fruto de una de mis sesiones de coaching– ha motivado mis ganas de escribir este post. La verdad es que llevo varios días con la idea rondando mi cabeza pero me cuesta enormemente.

Mi experiencia me dice que cuando algo me cuesta – no fluye- es porque algo de todo este “cuento” llevo dentro.

Es precisamente el cuento de esta historia lo que despierta mi inquietud y ganas de profundizar.

Érase una vez

Como coach te preguntaría, ¿qué es para ti ser una princesa o un príncipe -según sea el caso-?. Formulo esta primera pregunta con el anhelo de dejar clara la importancia de las partes para crear el todo. ¿A qué me refiero?. A que no hay príncipes sin princesas, víctimas sin verdugos, no hay buenos sin malos. Personajes que no son excluyentes sino complementarios. Los unos son la referencia de los otros al margen de la valoración ética de cada uno.

Una vida de cuentacuentos desde la infancia

Desde pequeños a todos nos han contado esos “cuentos” en los que un príncipe azul montado en un caballo blanco aparece para salvar a la princesa del dragón o del “malo”. Todo desarrollado en un escenario de ensueño solo roto por esos personajes que parecen perturbar la paz de la historia.

Precisamente los cuentos nos han vendido que existen lugares donde todo es perfecto. En los que las princesas son salvadas por los príncipes sin que ninguno de los dos personajes asuman la responsabilidad propia en su particular cuento. En realidad no hay reinos lejanos de ensueño como tampoco hay salvadores que llegan para liberarnos del mal que nos acecha. Por mucho que el érase una vez y el comieron perdices insistan en demostrar lo contrario. Siento decirte que…

Solo tu eres responsable de tu situación y de tu historia

Cuestiona el cuento

Una vida orientada a creernos estos cuentos de perfección, nos lleva a creer que estar fuera de ellos es un fracaso o algo a lamentar. Lo cierto es que no es así. De hecho, en vez de esperar estar en ese único cuento conocido toda la vida, deberíamos buscar cuáles son los puntos en los que estamos equivocados y que nos llevan precisamente a no desear escapar del cuento.

¿Cómo puedes identificar que vives un cuento que no es para ti?

En este caso la pregunta podría ser: ¿sabes qué estás evitando al estar metido en ese cuento?. La respuesta a esta pregunta te puede llevar a descubrir que estar equivocados abre la posibilidad de cambiar. Se reconoce la posibilidad de salir del cuento.

Equivocarse ofrece la oportunidad de crecimiento. Este aparente «fracaso» que supone salir del cuento, es sin duda un paso hacia adelante.

Esta obsesión por evitar el fracaso está muy arraigada incluso en nuestro sistema educativo. Nos conducimos en la vida con la idea de evitar tropezar, algo que no es más que otra forma de confinamiento y una manera más de sofocar el yo que realmente somos.

El verdadero éxito solo llega cuando estamos dispuestos a fallar y a reconocer que hemos fallado. Salir del cuento es el primer paso y es parte del proceso.

Deja de «marinar» tu dolor con ensoñaciones y sal ya del cuento

Nunca generarás la motivación necesaria para cambiar y salir del cuento si…

  • Persigues bienestares efímeros para tapar el dolor que produce no sentirte parte del cuento.
  • Continúas con una actitud complaciente y creyéndote con derecho a todo.
  • Persistes en un pensamiento positivo irreal.
  • Te atiborras de sustancias o actividades sin sentido.

 

RECUERDA 💡 Cuando las cosas no van bien, la única escapatoria es hacer algo. Sin acción, no hay nada. Así es que ¡ACTÚA!. 

 

Equivocarse forma parte de la acción

Puede que te equivoques en tus decisiones. Es más, casi te diría que lo esperes. Puede que aquello que decidas hacer no salga bien o que no le guste a los demás. Si es así… repite como un mantra: ¿y qué?. Lo importante es que te muevas, que actúes. ¡NO estés ahí sentado/a sin más. Haz algo.!

Las respuestas a tus acciones llegarán después. No desesperes. Ten paciencia y concéntrate en empezar ese nuevo camino. Eso sí, hazlo confiado/a. Pero Toni, ¿cómo logro esa confianza de la que hablas?, te preguntarás y yo te respondo: siendo honesto/a.

Para salir del cuento tienes que asumir responsabilidad contigo mismo/a pero también con los demás.

Hablemos un poco sobre la responsabilidad

En general a la hora de relacionarnos con los demás, nos sentimos con derecho a todo y como consecuencia de eso, se suele caer en dos trampas:

  • O se espera que el otro asuma la responsabilidad,
  • O se asume demasiada responsabilidad en primera persona por los problemas ajenos.

Ya te hablé en su día de la importancia de determinar qué papel asumes ante los acontecimientos, si el de responsable o el de víctima.  Te recomiendo que prestes especial atención porque puede suponer un primer paso hacia la responsabilidad de tus actos.

Volviendo al tema que me ocupa, precisamente caer en estas dos trampas te puede llevar a crear relaciones con los demás que son frágiles y falsas. Todo como manera de evadir el dolor interno de la insatisfacción no responsable y que impide, por ejemplo, apreciar y adorar a tu pareja de forma genuina en el caso de las relaciones de tipo sentimental.

Asume tu cuento responsable 

cuentos responsables

Dicho todo lo anterior, vuelvo al principio. Ese que comenzaba con princesas fuera del cuento. Eso sí, ahora para dejarte claro que si te haces responsable de tu propio cuento, eso significa que tu único valor es el de hacer feliz a tu príncipe y viceversa. 

En tu cuento, nadie puede resolver tus problemas por ti, al igual que tu papel no es el de resolver el nudo de la historia de los demás.

Si este cuento fuera una historia de amor al uso al estilo de cómo nos lo han contado te diría que…

 

  • Las princesas, como concepto, seas hombre o mujer, están esperando a ser salvadas; recibiendo así el amor que siempre han deseado.
  • Los príncipes, como concepto, seas hombre o mujer, buscan princesas a las que salvar porque piensan que así recibirán el amor y el reconocimiento que siempre han deseado.

Al combinar ambas necesidades, príncipes y princesas, víctima y salvador,  se atraen poderosamente y por lo general terminan juntos comiendo perdices infinitamente.

Pero como este cuento es el de muchos, te pongo los pies sobre la tierra diciéndote que…

  • Quienes asumen los papeles de víctima crean problemas, se quejan de todo lo que les sucede en la vida. Sienten que el mundo es un lugar injusto y que no pueden hacer nada por cambiar.
  • Aquellos que por el contrario optan por el de salvadores, se erigen como rescatadores del mundo. No solo satisfacen las necesidades de todos, sino que se adelantan arreglando la vida de aquellos que se cruzan en sus caminos incluso sin que nadie se lo haya pedido.

En realidad este cuento alude a una forma de comportarse en función del rol que elijas

Mi objetivo con esta reflexión, a modo de cuento, es hacerte ver cómo ciertos papeles protagonistas en los cuentos de la vida no son otra cosa que formas de comportamiento al margen de la introducción, el nudo y el desenlace que nuestras respectivas sociedades elijan para darles forma.

La idea es pasar de una historia de amor al uso en la que la princesa es siempre la víctima y el príncipe el salvador, a una historia más real con papeles perfectamente intercambiables que para nada deberían ser exclusivos de un género, sino que más bien aluden a una forma de comportarse.

Para cambiar la historia y hacerla más real, te diría que…

El príncipe o la princesa que asuma el papel de víctima, si de verdad amara al otro le diría:

  • Este es mi problema. No tienes que resolverlo por mí, sólo te pido que me apoyes mientras yo lo soluciono.

El príncipe o la princesa que asuma el papel de salvador/a si verdad amara al otro le diría:

  • Estás culpando a los demás de tus propios problemas. Hazte cargo tú de ellos y mientras lo haces, aquí estoy para ayudarte y apoyarte. 

Toni Llinás Quotes


 

¿Cómo afrontas tu cuento responsable?. ¿Eres el personaje a rescatar o el personaje salvador?. ¿Eres responsable del papel que juegas?

Te invito a reflexionar sobre esto. Consigue que tu érase una vez sea real y responsable incluso aunque al final no comas las perdices que otros esperan.

 

¿Quieres que te ayude a asumir la responsabilidad que te lleve a salir de un cuento que sientes que no es para ti?

Sí Toni. Quiero contratar una sesión de coaching