Una amiga me comentaba hace unos días lo complejo que le resulta tomar decisiones. «Soy capaz de postergar una decisión hasta que la decisión ya se ha tomado sola»-afirmaba.

Algunas de las frases que acompañan este pensamiento son que «de hecho, no tengo ni que decidir porque cuando llega el momento de decidir, ya sólo puedo quedarme con la opción que me queda», o «creo que la decisión me toma a mí, más que yo la tomo a ella».

De todo lo expuesto anteriormente, se deduce cómo en las sesiones de coaching lo que hay que trabajar es: «tengo que tomar una decisión, pero no sé por donde empezar.»

Si tú eres uno de ellos, te invito a leer este artículo en el que te voy a dar algunas ideas para tomar decisiones y que seguro que pueden ser útiles para ti en tu ámbito no solo personal, sino también empresarial y ejecutivo. 

Las complicaciones nos ayudan a revaluar la situación

Cuando las situaciones diarias se complican es fácil caer en actitudes negativas. Con demasiada rapidez culpamos al destino y más fácil aún es caer en la complacencia que conduce al final al desengaño y a la frustración.

Con el tiempo he aprendido que en realidad, estas situaciones no tan favorables y que nos surgen a todos, son ocasiones perfectas para revaluar lo que estamos haciendo. Así profundizamos en nuestras ideas y objetivos.

Los tiempos difíciles pueden ser buenos si sabemos a qué juego estamos jugando y decidimos cuál va a ser nuestra próxima jugada. Al final todo es cuestión de tener claro qué es lo que estamos haciendo

¿Quieres tener más claridad  para tomar decisiones importantes?. Observa desde más arriba

Siempre que tu pensamiento se vuelva confuso, borroso o descentrado, aparta tu atención del nivel específico en el que estás centrado y lleva esa situación a otro plano. Es decir, sal de ésa situación. Procura verla desde otra perspectiva y así serás capaz de producir un cambio. Lo verás todo diferente. 

Te doy una pista de algo que puedes hacer de manera práctica y concreta y que te puede ayudar a enfocarte. Si estás planificando algo y no lo ves claro, lo primero sitúate ante una pizarra o un trozo de papel en blanco. Deja fluir las ideas -las que ya tienes pero también las nuevas ideas. Deja espacio para que entren las nuevas perspectivas. En ese ejercicio de «tu ante el papel en blanco» puedes hallar la información que te hace falta.

Si pese a todo, la imagen que tienes de la situación o de tu meta sigue siendo demasiado borrosa, en esta ocasión examina de nuevo la meta. Pregúntate: ¿para que lo estoy haciendo?En la respuesta a esta pregunta puede estar un nuevo enfoque, una nueva perspectiva. 

Lo creas o no, con este simple ejercicio, lo que has hecho es mirar la situación desde más arriba. En lugar de dar vueltas a ese pensamiento desde dentro, lo has puesto enfrente de ti. Te has elevado por encima de él para formular las preguntas adecuadas y hallar una visión distinta. Te has situado más arriba. Has dejado de pensar en lo que estabas pensando y has elevado tu punto de vista.

¿Qué hacer para recuperar el control ante las decisiones importantes?

La ofuscación de pensamiento, ese no ver con claridad que te ha llevado a tener que «mirar desde más arriba» es una forma de pérdida de control. Ahora bien, ¿cómo recuperas el control de la situación?.

En primer lugar, asume que mirar desde arriba cambia las reglas del juego. Por tanto, debes entender y aceptar cuál es el juego ahora, ergo también debes establecer cuál es tu objetivo ahora. ¿Cuál es la meta o el resultado que pretendes alcanzar?

En segundo lugar, debes decidir cuál es la acción que te va a hacer avanzar en esa nueva dirección. Decidida la acción hay que actuar. En este caso, la decisión importante a realizar es siempre actuar. 

En el coaching hay una máxima que afirma que las cosas solo se pueden hacer de una manera: ¡haciéndolas!

“Empieza haciendo lo necesario, después lo posible, y de repente te encontrarás haciendo lo imposible.” – San Francisco de Asís

Las decisiones claras son fruto de revaluar, observar desde más arriba y actuar

El éxito en la vida tal vez tiene mucho que ver con asumir todo ese proceso de revaluar la situación, observarla dese más arriba y después actuar. De hecho, tiene también mucho que ver con la rapidez con la que aceptas y te pones a jugar al nuevo juego, que con lo bueno que habrías sido resolviendo cualquiera de las situaciones anteriores que se te hubieran presentado. 

¿Necesitas ayuda para tomar decisiones importantes?. ¿Te cuesta ver las cosas «desde más arriba»?

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