En estos momentos de crisis, de miedo, diría yo que incluso de pánico provocado por el COVID 19, cobra especial importancia la gestión emocional tanto personal como de los equipos de trabajo.

Cuando hablamos de «inteligencia emocional» nos referimos a la capacidad de manejar emociones que impulsan nuestros comportamientos y por tanto impulsan también las relaciones con los demás.

El miedo, la ira, la tristeza, el placer y el amor son solo algunas de las emociones que hoy en día se encuentran a flor de piel. Todas ellas agudizadas por el confinamiento en aras de la protección de un bien tan preciado como es la salud.

Gestión emocional en las organizaciones

Aplicado al campo empresarial, el concepto de inteligencia y gestión emocional resulta de gran utilidad a la hora de liderar grupos de trabajo en situaciones de crisis como la actual. Una buena gestión emocional en el ámbito laboral determina la manera en la que tu equipo afronta y supera las situaciones complejas.  

Quien dirige una empresa no sólo tiene que dedicarse a hacer cálculos y dar órdenes desde un nivel superior de mando, también es imprescindible que conozca el mapa humano de su empresa. Qué relaciones, qué motivaciones y qué hábitos predominan entre los miembros de la organización.

Forma parte de tu equipo. Piensa como ellos

En resumen tienes que formar parte de tu equipo, pensar como ellos, vivir como ellos, saber en cada momento, que piensan, que sienten, a que tienen miedo y que les hace felices.

La gran mayoría de estudios realizados hasta la fecha de hoy, reflejan que los gerentes de empresas que han recibido algún tipo de formación en inteligencia emocional, incrementan la productividad de sus empresas en casi un 20%.

Estos estudios, no sólo confirma las ventajas de poseer inteligencia emocional, sino que además desmontan los mitos que hacen referencia a que la gestión de compañías sólo puede llevarse a cabo a través de golpes de mando y porque aquí «mando y ordeno».

 

Gestión emocional y liderazgo

El nuevo perfil de directivo o de líder de grupo, ya sea de masas o simplemente directivo de cualquier negocio, debe de prestar especial atención a los siguientes aspectos según explica Daniel Goleman

  • Autoconocimiento: Saber conocer y manejar sus propias emociones en el día a día. Si eres conocedor de tus emociones, serás capaz de gestionar con mayor acierto las distintas tareas que te propongas y que propongas a tu equipo de trabajo.
  • Autocontrol: El directivo actual debe saber cuáles son los límites de cada emoción y en qué caso es preciso transmitirlos o no.
  • Empatía: el directivo debe ser capaz, sobre todo, de reconocer las emociones en las personas que tiene a cargo y ponerse en su lugar. Ésta es una de las reglas esenciales de la inteligencia emocional.
  • Habilidades sociales: es necesario que un líder desarrolle aptitudes para la motivación, el entusiasmo, la perseverancia y que fomente la capacidad para gestionar momentos de crisis como son los de hoy en día.
  • Flexibilidad: el líder rígido e inflexible es una especie en vías de extinción. La idea es fomentar un perfil más propicio a la comprensión y el diálogo.
  • Optimismo: los proyectos sólo tienen éxito si al frente se encuentran personas que creen en la consecución de los objetivos. La inteligencia emocional también consiste en saber transmitir estas actitudes para que se incorporen a la rutina de los grupos.

Presta atención al aspecto humano. Aumenta tu capacidad de gestión emocional 

Como te habrás imaginado ya, es importantísimo en un ambiente laboral y en un ambiente de «miedo» al qué pasará, encontrar un equilibrio entre los aspectos humanos y financieros de las organizaciones.

Una estimulación permanente de mejora en los procesos, una comunicación clara y abierta entre los departamentos y entre los miembros de tu equipo son clave para el éxito en términos de capital humano de toda organización. 

Fortalecer las relaciones internas y externas es primordial, a lo que hay que sumar fomentar la colaboración, el apoyo y la solidaridad.

👉Tú, como responsable de tu equipo y como «líder» de proyecto, tienes una responsabilidad frente a ellos.

Si consigues que tu equipo crea y confíe en ti,  tu proyecto crecerá, tus colaboradores compartirán tus sueños y tus objetivos. Con ese aprendizaje común, conseguirás grandes logros.

💡RECUERDA: ¡Consigue un equipo entusiasmado y obtendrás lo que tú quieras!💡