La vida está hecha de momentos. Momentos buenos y no tan buenos. Cada uno de esos
«pedacitos» constituyen lo que al final de tus tiempos puede determinar cuán provechosa ha sido tu vida. Siempre recuerdo a un mentor que tuve que me decía: «Toni, no hay cosas buenas ni malas. Solo hay cosas que te hacen sentir bien o que no te hacen sentir tan bien».

Para tener una vida plena y además estar agradecido hay que ir sumando momentos buenos. Lo primordial es hacer que la cantidad y calidad de éstos sea superior en número respecto a los momentos no tan buenos. Es como tener una cuenta bancaria en la que vas sumando y vas restando procurando siempre que la suma sea mayor que la resta. Pero si en algún momento hay que restar, también hay que estar agradecido porque no deja de ser un instante más (aunque no sea tan bueno) que has sumado a tu vida.

La clave es que no pongas el foco en aquello que estás perdiendo y que te resta para evitar así que la situación te atrape.

¿Reflexionas conmigo?

👉¿Cómo te hacen sentir a ti tus momentos?.

👉¿Cómo es la calidad de tus momentos?. ¿Suman o restan?.

👉¿Donde pones el foco: en la suma o en la resta?.


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