En una de las sesiones de coaching personal de esta semana, una clienta me contaba cómo su familia, sus amigos y en general el disfrute del tiempo libre le proporcionan una enorme felicidad pero «no tengo tiempo para nada»,  me decía con bastante pesar. Mi clienta se pasa todo el día trabajando y al finalizar la jornada ya no le quedan fuerzas para nada. A las diez de la noche no se duerme, simplemente se desmaya según sus propias palabras.

¿Te suena este mito sobre el tiempo del que hablo en mi charla de Productividad y Gestión del tiempo ?. ¿Te sientes identificado/a?.  En mi caso, he de decir que sí. Concretamente me recuerda a una etapa de mi vida en la que me dedicaba a hacer lo que tenía que hacer sin mucho cuestionamiento. Para cuando llegaba el momento de parar y disfrutar del momento, la pregunta que surgía era: ¿y ahora, qué hago?. Con el tiempo aprendí que la respuesta a esta pregunta era tan sencilla como «buscar».

El buscador

En varias de mis charlas me refiero a un personaje al que llamo “el buscador”. Como podrás imaginar, el único oficio de este personaje es buscar. Lamentablemente, mi ávido amigo no sabe encontrar porque una de sus particularidades, es que busca sin saber el qué. Por tanto, tampoco sabe cuándo ha encontrado al no conocer realmente la naturaleza de lo que busca.

A lo largo de mi vida en todos los cursos de crecimiento personal que he realizado y en los últimos años a nivel profesional, me he dado cuenta de que la mayoría de nosotros no nos conformamos con lo que tenemos. Siempre queremos ese más que en realidad no sabemos qué es.  ¡Somos inconformistas por naturaleza!.


“Cuando lo cotidiano se vuelve demasiado usual y puede prever tu futuro inmediato hasta el mínimo detalle, algo anda mal. Preocúpate porque la obsesión anda rondando” (Walter Riso. Doctor en Psicología y especialista en Terapia Cognitiva)


Uno de los elementos de trabajo en coaching es definir objetivos “concretos”, “específicos”, «realistas» y «alcanzables». ¿Como voy a saber cuándo he llegado si ni siquiera se adónde voy?

Me gusta poner siempre el símil de un señor que se sube a un taxi y el conductor le pregunta: ¿a dónde le llevo? ante lo que responde: «a pues no sé». No parece que el taxista vaya a poder llevarlo a ninguna parte si no sabe cuál es su destino. Una sesión de coaching es igual. ¿Adónde quieres que te lleve?. ¿Hasta dónde quieres que te acompañe?

Hay dos maneras de buscar. Una es buscar por placer. En este sentido, es una búsqueda por intriga, por ganas de conocer, disfrutando del camino. La otra es buscar por buscar sin en realidad hallar nada porque no se sabe lo que se busca.

Define tu búsqueda

En línea con lo expresado anteriormente, para buscar tu norte piensa que si la respuesta a tu pregunta de ¿y ahora qué hago?es “buscar”, cómo vas a saber que lo has encontrado si ni siquiera sabes lo que estás buscando. Por tanto, aquí llega la recomendación fundamental: debes definir cuál es tu búsqueda.

¿Te has dado cuenta de cómo nos pasamos la vida buscando por buscar?. Lo más llamativo es que rastreamos fuera de nosotros. Buscamos excusas en los demás, en las situaciones que acontecen; y lo que es peor, no asumimos nuestra responsabilidad en los hechos. Y con todo ello, seguimos buscando en un bucle sin fin.

 Cómo te pueden ayudar las sesiones de coaching en tu búsqueda

Durante la sesión, mi clienta pasó de afirmar que no tenía tiempo para nada, a ser consciente de que buscaba la solución a ese «problema» de falta de tiempo precisamente en esas cosas que no la hacen feliz. Es decir, buscaba la solución en el lugar o la acción equivocada. Tratar de cambiar algo que no te hace feliz para hacerlo encajar en la felicidad que deseas es simplemente un error

«Las soluciones hay que buscarlas en las cosas y situaciones que te hacen feliz» (#ToniLlinásQuote)

En muchas sesiones de coaching, pido a mis coachee (o clientes) que elaboren y luego compartan una lista de cosas que tienen, por un lado; y otra de cosas que no tienen, por otro.

¿Sabes cuál es el resultado del ejercicio?. Si bien los asistentes a mis sesiones y talleres logran completar ambas listas, ponen más el acento en la lista de lo que no tienen. Es lo que yo llamo  “orientarse hacia la escasez».

 

Cuando solo eres capaz de ver lo que no tienes, dificultas tu capacidad de disfrute de lo que en realidad sí tienes. Darte cuenta de esto puede ser un buen primer paso para determinar con claridad qué es lo que debes buscar tu buscador.

Como ves, es mucho lo que se puede avanzar en ese proceso de búsqueda si defines con claridad su naturaleza y sobre todo si te fijas en cuál es tu mindset, tu mentalidad.

 


Disfruta tu búsqueda

Buscar, explorar, curiosear por curiosear son algunos de los factores que han permitido nuestra evolución como especie. Mantiene nuestras vidas en movimiento y hace avanzar incluso nuestro planeta.

Para que la búsqueda te lleve al entorno agradable y feliz que anhelas, debes disfrutar el proceso. Debes dejarte llevar. Lo que, por cierto, me lleva a hacerte una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que no tenías programado?. ¿Con tu pareja, con tus hijos, contigo mismo?. ¡Piénsalo!.

La felicidad no llega a la puerta, ¡hay que buscarla!. Ten en cuenta que cómo bien te digo en otro post de mi blog la felicidad depende de ti pero además de encontrarla, sobre todo hay que disfrutarla.

¿Quieres que te ayude a dar los primeros pasos para ir en busca de tu norte?

Sí. Quiero tu ayuda para poner en marcha a mi buscador